El sargazo: la macroalga desatada que amenaza al Caribe mexicano

Por Andrea J. Arratibel para SINC

El crecimiento descontrolado de macroalgas afecta cada vez más a las regiones costeras del Caribe, repercutiendo en los ecosistemas y causando la muerte masiva de especies, muchas de ellas amenazadas. Además de sus efectos nocivos para la salud humana, el sargazo se ha convertido en uno de los problemas ambientales más graves de México.

A principios de junio un satélite de la NASA captó la imagen de una mancha parduzca desplazándose hacia la costa de Quintana Roo, el estado mexicano que por sus playas blancas y aguas cristalinas concentra el mayor flujo turístico del país.

Unos pocos días después, un informe reportaba que el litoral caribeño había sido ya alcanzado por una marea de 24,2 millones de toneladas de sargazo, una macroalga tóxica responsable de causar la muerte masiva de muchas especies marinas.

“Además de afectar negativamente a los ecosistemas costeros, el turismo y la economía, también es un peligro para la salud humana”, apunta Chuanmin Hu, oceanógrafo y parte del equipo de la Universidad del Sur de Florida responsable de monitorizar el crecimiento de estas afloraciones marinas y de procesar los datos satelitales para generar mapas diarios.

Las macroalgas afectan cada vez más a las regiones costeras del Caribe. Foto: Andrea J. Arratibel/SINC

El reporte del equipo científico señalaba que el cúmulo de la fronda marina había alcanzado un máximo histórico. “Aunque varía según el año, la tendencia es que la presencia del sargazo está aumentando, sobre todo en la zona del Mar Caribe, el Golfo de México y Océano Atlántico tropical. ¡Jamás hubo tanto!”, destaca Rosa Rodríguez Martínez, bióloga marina del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Podemos decir que, por ejemplo, de 2018 a 2022 tuvieron más que los 5 años anteriores, 2013 a 2017, que reportaron a su vez más cantidad que del 2008 al 2012”, apunta Hu, quien empezó a estudiar el fenómeno en el Golfo de México en 2006.

Los estragos que está causando este fenómeno en la costa caribeña de México, con graves afectaciones ambientales e impacto directo en las actividades turísticas de la región, se deben al crecimiento descontrolado de las especies Sargassum fluitans y S. natans.

“La mayoría de las macroalgas viven adheridas al fondo del mar, pero estas dos especies son pelágicas. Las vesículas de gas que poseen para hacer la fotosíntesis les permiten pasar la vida flotando”, explica Rodríguez. “Y tienen un papel importante en el equilibrio ecológico de nuestros océanos”, recalca la bióloga, experta en la ecología de arrecifes coralinos.

Mar de los Sargazos: un ecosistema esencial para la vida

En la altamar del océano Atlántico septentrional se extiende el Mar de los Sargazos, un hábitat flotante que sirve como plataforma de alimentación y refugio de más de 60 especies, algunas de ellas endémicas, como el cangrejo Planes minutus, el camarón Latreutes fucorum, el pez Syngnathus pelagicus o la anémona Anemonia sargassensis.

Atravesado por un sistema de corrientes en el que las aguas superficiales cálidas giran lento sobre las aguas profundas mucho más frías en el sentido de las agujas del reloj, este ecosistema posee un papel fundamental en la biología de los organismos, como el de la anguila americana y la europea, especies que desovan en el enredo de las macroalgas.

El Mar de los Sargazos es el hogar de más de 60 especies, algunas de ellas endémicas. / Foto: Andrea J. Arratibel/SINC

Una vez las larvas emergen del sargazo viajan a sus lugares de origen y años después regresan para poner sus propias huevas. El Mar de los Sargazos es, además, el escondite ante depredadores de fauna en peligro de extinción, como la tortuga caguama, y paso de la ruta de migración de grandes mamíferos como la ballena jorobada.

“El sargazo es necesario para los ecosistemas, el problema es que debido a un crecimiento excesivo arriban a lugares donde normalmente no existían, como a las costas caribeñas”, señala Rodríguez. Las mareas del cardo marino que llevan años afectando al litoral tropical mexicano no provienen del mar anterior, sino del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico ecuatorial (GASB).

Este nuevo reservorio de las macroalgas es “mucho más extenso que el primero”, aclara Hu responsable de un estudio que en 2019 advertía sobre cómo un cambio en el régimen de las corrientes estaba aumentando la posibilidad de que las floraciones recurrentes en el Atlántico tropical y el Mar Caribe se convirtieran en la nueva norma.

Un trabajo en el que Hu y su equipo basaron el suyo, publicado en 2011, había señalado que esta floración de algas de 8.850 km, que recorre la franja intercontinental desde las islas Canarias, la costa occidental africana, hasta el Caribe y el Golfo de México, ya se ha convertido en la más importante del planeta. 

Aunque los orígenes de este problema ambiental todavía están envueltos en muchas incógnitas, las hipótesis más firmes señalan que la extensión y crecimiento de este manto de Sargassum tendrían su causa en los cambios en las corrientes oceánicas por el derretimiento de los polos y glaciares, en conjunto con el aporte de nutrientes y materia orgánica provenientes de las desembocaduras de los ríos Amazonas y Orinoco, en América del Sur. Factores que habrían favorecido la veloz y caótica reproducción de estos organismos que pueden llegar duplicar su masa en menos de 18 días.

“Hay nuevas poblaciones de semillas en el Atlántico tropical, donde se cumplen todas las condiciones necesarias para el crecimiento de las plantas: luz ambiental, aguas cálidas y múltiples fuentes de nutrientes del sargazo que llega a las costas de Quintana Roo”, destaca el oceanógrafo de la Universidad del Sur de Florida.

Un trabajador recoge sargazo con una pala en la playa. / Foto: Andrea J. Arratibel/SINC

Consecuencias fatales de la descomposición de las macroalgas

Cuando los mantos de Sargassum llegan de forma masiva a las costas interfieren en la transmisión hacia el fondo de luminosidad en la columna de agua, “impidiendo que se filtre la luz al ecosistema, tan necesaria para los arrecifes y la biodiversidad”, explica Rodríguez.

La transformación del idílico paisaje caribeño de aguas cristalinas y arena blanca a playas colonizadas por la maraña vegetal oscura, así como el olor a cloaca que ya se ha vuelto común en tantos destinos del litoral caribeño, se debe a la descomposición orgánica de la muerte del sargazo.

Un proceso que, como explica Rodríguez, “consume grandes cantidades de oxígeno, causando anoxia y emitiendo gases tóxicos como ácido sulfhídrico y metano, muy peligrosos para salud humana y que causan mortalidad masiva de organismos tan sensibles como los corales, esponjas, y muchas otras especies protegidas, como las tortugas marinas”, cuya anidación y eclosión de huevos se ve directamente afectadas.

“Otro problema es la mala disposición que se hace del sargazo, que acaba siendo un contaminante, ya que trae mucho arsénico, pero también cadmio, plomo y otros metales pesados, así como bacterias peligrosas, como vibrio. Y se tira donde sea”, expone la bióloga, quien lleva desde 2015 estudiando su impacto ambiental. “El sargazo es un ejemplo de lo que el cambio climático puede hacer al planeta”, afirma.

México no es el único país afectado. Otros países caribeños como Belice, Honduras, Jamaica, Cuba y Barbados han reportado oleadas masivas de sargazo. El primer registro de la extensión de la mancha marrón constituida por las especies Sargassum fluitans S. natans en aguas del Caribe fue en 2011, cuando, tras ser señalado por pescadores locales y los periódicos, Hu inició a rastrear la expansión de las macroalgas. El primer informe científico sobre el efecto del vegetal marino en el litoral trópico se publicaría tres años después.

Estrategias y recursos escasos

En 2018, con el objetivo de mitigar este problema ambiental, el gobierno de Quintana Roo recibió 62 millones de pesos (unos 3 millones de euros) del Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden) para limpiar las playas. Y el gobierno estatal invirtió otros 20 millones. Una estrategia “nada eficiente” para Rodríguez.

Para acabar con la extensión desbocada de estas macroalgas y su impacto habría que mitigar el problema de raíz: el cambio climático y la contaminación. / Foto: Wikipedia

Como expone la científica, “los recursos invertidos tan solo alcanzan para proteger 10 kilómetros de playa, y el litoral de Quintana Roo tiene una extensión de más de 800. Realmente se está protegiendo solo al 1 % de la costa”, apunta. Por otro lado, “nada más se atiende las zonas turísticas, dejando fuera la protección de ecosistemas muy importantes, como los arrecifes, manglares y selvas”, denuncia la experta.

Mitigar los impactos de los eventos de varamiento de Sargassum principalmente mediante la eliminación física en el mar o en las playas no parece una buena estrategia a largo plazo.

“Al limpiar las playas se promueve la erosión de la arena, con un consecuente gran impacto ambiental y también económico”, advierte Rodriguez. Restaurar playas resulta una actividad muy costosa. “Y hay lugares, como Playa del Carmen, donde ya no queda arena suficiente y el mar choca directamente contra los muros de contención de los hoteles y casas, devaluando tremendamente el valor de las propiedades”, explica la bióloga.

Los hoteleros, unas de las principales víctimas económicas de este fenómeno, también destinan fondos para limpieza y mantenimiento. “Pero hacen una disposición del sargazo inadecuada, poniendo en riesgo la contaminación de los acuíferos de agua dulce del territorio, como los cenotes”, sentencia Rodríguez.

Diferentes iniciativas del sector privado están promoviendo el uso de sargazo como materia prima, proponiendo su aprovechamiento para el uso industrial en la construcción en forma de bloques, como biocombustible o como fuente de alginato de sodio, un polisacárido que contienen estas algas y que actúa como espesante.

El sargazo resulta, además, activador del crecimiento de plantas: es buen estimulante de la germinación y corrige la acidez y la carencia de minerales. Entre otros usos, podría servir para la elaboración de alimentos y fármacos o como composta para abono en el cultivo de hortalizas.

“Hay dos empresas que lo usan ya como bioestimulante. Pero, como advierte un estudio, si no se remueve correctamente el arsénico, el metal pesado puede pasar a los vegetales. Por lo que solo se recomendaría como fertilizante para plantas ornamentales, no de consumo”, explica la bióloga.

Y señala otro problema por resolver: “En México todavía no existe una norma ni permisos para comercializarlo. No está en la Carta Nacional Pesquera del Gobierno, y si hubiera industrias que lo quisieran exportar o comercializar no podrían”, lamenta.

De acuerdo con la investigadora de la UNAM, las estrategias hasta ahora propuestas resultan insuficientes para la magnitud del problema que presenta el sargazo. “No hay soluciones eficientes a corto y largo plazo. Los recursos son muy limitados y la tendencia del crecimiento de esta alga es cada vez mayor”, asegura.

Para acabar con la extensión desbocada de estas macroalgas y su impacto habría que mitigar el problema de raíz: el cambio climático y la contaminación. “Pero las naciones no están apoyando, no se cumplen los compromisos del Acuerdo de París y el panorama para quienes lo vemos a diario es tremendamente desalentador”, lamenta la bióloga.

Fuente: SINC.

Entre el humor y la curiosidad: la ciencia detrás de los récords Guinness

POR María Ximena Perez para AGENCIA DE NOTICIAS CIENTÍFICAS UNQ

El libro de los Guinness es un éxito y una referencia en todo el mundo. Cuáles son los récords más científicos y sorprendentes que fueron registrados.

¿Puede el ser humano ser recordado por llevar a cabo grandes hazañas? Efectivamente. Y nadie registra mejor la superación de los límites de la humanidad que el Guinness World Records, el famoso y peculiar libro que reúne algunos de los hechos más extraordinarios de la naturaleza con una amplia diversidad de capacidades y cualidades humanas. Pero ¿en qué medida la ciencia participa en estos récords? ¿Cuál es la mejor forma de pasar a la historia y lograr una marca Guinness?

La mayor colección de heces fósiles es la pasión de George Frandsen: su museo particular reúne un total de 1.277 piezas, recogidas en 15 estados de EEUU y ocho países diferentes. Crédito: Elsiglo.

¿Puede el ser humano ser recordado por llevar a cabo grandes hazañas? Efectivamente. Y nadie registra mejor la superación de los límites de la humanidad que el Guinness World Records, el famoso y peculiar libro que reúne algunos de los hechos más extraordinarios de la naturaleza con una amplia diversidad de capacidades y cualidades humanas. Pero ¿en qué medida la ciencia participa en estos récords? ¿Cuál es la mejor forma de pasar a la historia y lograr una marca Guinness?

Para el norteamericano George Frandsen, la mejor manera de ser recordado fue y sigue siendo coleccionar heces fosilizadas. La marca en el famoso libro la logró gracias a su museo particular que reúne un total de 1.277 piezas, recogidas en 15 estados de EEUU y ocho países diferentes. La joya de su colección es Precious, con un peso de 1,92 kilos, encontrada en Carolina del Sur y que fue expulsada por un cocodrilo de 6 metros en el Mioceno, hace más de 5 millones de años. De esta manera, su colección de heces se convirtió en la más grande que, hasta el momento, el mundo pudo registrar.

La piel más elástica

Pero los Guinness más científicos de la historia no terminan ahí. El caso de Garry Turner también pasó a la historia de estos récords. El hombre es capaz de estirar la piel de su estómago hasta una longitud distendida de 15,8 centímetros debido a una rara condición médica llamada síndrome de Ehlers-Danlos, un trastorno de los tejidos conectivos que afecta a la piel, los ligamentos y los órganos internos. Esta condición hace que el colágeno que refuerza la piel demuestre su elasticidad, lo que provoca, entre otras cosas, un aflojamiento de la piel y una “hipermovilidad” de las articulaciones. En los casos más graves, puede generar el colapso o la ruptura mortal de los vasos sanguíneos.

El hombre más elástico del mundo, estiró la piel de su estómago 15.8 cm para batir un récord Guinness en 1999. Crédito: Versionfinal.

El maestro del arte submarino

A la piel más elástica, se le suma otro récord donde lo científico dice presente. Es el que obtuvo Jason de Caires Taylor, un artista británico que tiene el récord de mayor cantidad de instalaciones artísticas bajo el agua: 12 instalaciones con cientos de esculturas individuales. Taylor creó el primer museo submarino del mundo, el Museo Subacuático del Arte en la costa Cancún y el primer parque de esculturas submarinas en Grenada, considerado una de las 25 maravillas del mundo por National Geographic. Este artista trabaja junto a biólogos marinos para colocar sus esculturas en lugares estratégicos que ayuden a generar nuevos arrecifes de coral artificiales. La idea es que desvíen la atracción turística de los arrecifes naturales para así ayudar a que estos puedan regenerarse.

Los ojos más saltones

Siguiendo la línea científica, el caso de la norteamericana Kim Goodman no deja de impactar al mundo: sus ojos salen de sus órbitas hasta una distancia de 1,2 centímetros, un valor certificado por un oftalmólogo. Luego de sufrir un golpe en la cabeza, Goodman comenzó a sufrir exoftalmia, una condición médica que impulsa los ojos hacia fuera de las órbitas y que, normalmente, está ligada a alguna patología. Lo extraño, es que ella logra controlarlo a voluntad.

El Guinness World Records la encontró en 1997 y desde entonces mantiene un récord invicto. Crédito: Itv.

La temperatura más alta de la Tierra

Otro dato impactante que registra este libro es la temperatura más alta de la que existe un registro fiable. El 10 de julio de 1913 en Greenland Ranch, en el Valle de la Muerte situado en California, Estados Unidos, se midieron 56,7 grados. Las máximas en este lugar alcanzan una media de 46 grados. Sin embargo, años más tarde, la tierra se recalentó. Y el 15 de julio de 1972 se midió en el suelo una temperatura de 93,9 grados, casi lo suficiente para hacer hervir el agua.

La persona más joven en lograr fusión nuclear

Con tan solo 12 años, Jackson Oswalt también entró al libro Guinness por construir un reactor nuclear en su casa. De esta manera, se convirtió en la persona más joven en lograr la fusión nuclear, al construir una máquina de acero que consta de un vacío, una bomba y diferentes compartimentos que podrían romper átomos de alta temperatura que liberan energía de fusión. La máquina, que cuenta con materiales de unos 10 mil dólares, es capaz de producir un alto nivel de energía.

Con 12 años, logró inscribirse en el libro Guinness de los récords 2021 tras crear un reactor nuclear en una habitación de su casa. Crédito: Larepublica.

El video más visto de un influencer científico

La sorprendente hazaña de lanzar un globo para captar imágenes inéditas en la estratósfera, realizada por el influencer científico colombiano Faber Burgos Sarmiento, el 26 de septiembre de 2020, lo hizo merecedor de récord Guinness. El joven incorporó una cámara al globo para tomar las fotografías que, posteriormente, publicó en redes sociales. El logro de figurar en el libro de Récord Guinness lo alcanzó porque su video, donde explica cómo elevó el globo hacia la estratosfera, es el más visto en la red social Facebook.

Fuente: Agencia de Noticias Científicas UNQ

La conquista de las vacaciones pagas


Llega el verano y con él, la posibilidad de tomarnos vacaciones: descansar, disfrutar del ocio y el tiempo libre… La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), en su artículo 24, señala que “toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”.

La conquista de las vacaciones pagas no tuvo un camino fácil; estuvo marcado por férreas luchas de los/as trabajadores/as con la convicción de obtener los derechos laborales y sociales que les permitieran vivir en mejores y más justas condiciones de vida, pero, ¿qué sucedió a lo largo de la historia mundial? Y en nuestro país, ¿desde cuándo se empiezan a considerar?, ¿quiénes pudieron tomar vacaciones?, ¿cuándo y cómo fueron conquistadas las vacaciones pagas?

Caseta construida para la reina Isabel II en la antigua playa gijonesa de Pando. Crédito: LNE

La noción de “vacación” deriva del latín vacatio o vacans aludiendo al descanso o cese temporario de una actividad laboral habitual. Desde los antiguos romanos, pasando por la Edad Media hasta fines del siglo XVIII y principios del XIX, las vacaciones estuvieron reservadas sólo a emperadores y la alta burguesía romana que escapaban, por ejemplo, de las enfermedades; también para las élites medievales y la nobleza renacentista. En el mundo moderno las vacaciones siguieron “perteneciendo” a la aristocracia y la alta burguesía; ellas podían pagarlas. Durante el siglo XVIII, aristócratas y burgueses ingleses viajaban a Europa continental escapando del invierno británico; iban al mar o al campo buscando un clima que beneficie a la salud y al esparcimiento.

Los baños de mar o de ola a finales de siglo XIX, en la La Ilustración Española y Americana. Crédito: BNE

Desde las primeras décadas del siglo XX, los viajes por vacaciones se ampliarán bajo el paradigma que usará el capitalismo con los trabajadores: tenían que ser cuidados para garantizar su productividad y para ser incorporados al consumo masivo. Con el Estado de Bienestar se empiezan a sancionar leyes para protegerlos.

En Argentina, la idea de las vacaciones surge en el siglo XIX; también son las clases altas quienes pueden darse el lujo de tomar vacaciones.

Hacia las últimas dos décadas del siglo XIX, en nuestro país se dieron cambios que fueron impulsados por políticos e intelectuales encuadrados en la Generación del ’80. Ellos heredaron del pensamiento intelectual de mediados del siglo XIX, su lucha por construir una democracia liberal. Se basaron en las ideas liberales de la Ilustración francesa, luchando por reducir el poder de la Iglesia sobre el Estado y también de “civilizar el país”. También perseguía el ideal positivista de la época, que depositaba su fe en “el orden y el progreso”. Apostaban por una educación a la europea, alejada de las herencias de gauchos e indios eran vistos como bárbaros, representantes del atraso. Esta generación abrió las puertas a la inmigración europea masiva, en medio de una etapa de expansión económica. Además llevó adelante la organización del modelo agroexportador que trajo un auge económico sin precedentes a la nación.

Consideraban que para generar cambios en lo económico y social, era necesario despejar varios obstáculos; pero el más importante era la necesidad de construir un orden político sólido que pueda hacer realidad la idea del progreso. Esto operó como el cemento ideológico de la élite dirigente de la época. Este sesgo conservador le imprimió a la vida pública la marca elitista de ese tiempo. Construyeron un orden político con fuertes componentes jerárquicos y excluyentes con la idea de construir una sociedad dinámica y una economía pujante para transformar el país y convertirla en una nación próspera y “civilizada” -según los términos conservadores-. Por tanto, se pensaba en un país para pocos, donde las incipientes clases medias y bajas quedaban al margen de los beneficios que la sociedad empezaba a generar.

Son las clases altas y dirigenciales, las que se pueden dar el gusto de vacacionar; se apropian del modelo de balneario inglés y francés; Biarritz es uno de los ejemplos a “imitar” por las clases dominantes. Es así como, sobre todo en sus inicios, Mar del Plata[1] presentaba semejanzas con esa ciudad balnearia francesa. Paralelamente, hacia fines del siglo XIX, las sierras de Córdoba también comienzan a concebirse como lugares de vacaciones.

La rambla de Mar del Plata en 1924. Crédito: AGN

Entre las innovaciones que impulsaron estos sectores, se destacan los ferrocarriles: se convertirán en las vías que posibilitaron la creación y conexión de nuevas ciudades en el extenso territorio y en particular, la creación de nuevos centros de vacaciones para las élites nacionales[2]. El surgimiento de los destinos turísticos se relaciona con una práctica social que se democratiza, que el conjunto de la sociedad quiere obtener/conquistar[3].

Esta generación ejercía su poder como una combinación de liberalismo económico y conservadurismo político: esta élite conservadora gobernó por más de 30 años usando el fraude electoral, por voto cantado, sin padrones oficiales, y mediante la intimidación y violencia política. Este grupo de conservadores tenía una abierta oposición de partidos socialistas, movimientos anarquistas y sindicalistas. Debido a la utilización de esos métodos la oposición fue cada vez más radicalizada; sus opositores se alzaron en la Revolución del Parque en julio de 1890 para capitalizar el descontento producido durante la depresión económica de 1890. Durante la influencia socialista, comunista y anarquista las condiciones de informalidad laboral eran masivas; la idea de vacaciones pagas eran para élites o para sectores de trabajadores muy particulares. Sin embargo, la necesidad de viajar, aunque fuera a escala corta, también era considerada por la izquierda. En vez de pasar todo el verano en una estancia en Mercedes, sus dirigentes organizaban picnics a distintos lugares de Buenos Aires.

Entre 1880 y la Primera Guerra Mundial, nuestro país vivió una gran expansión económica. En ese período el país multiplicó sus exportaciones agrarias y su producción industrial. Los salarios crecieron y gracias al aporte de la inmigración europea, la población se triplicó. A pesar de existir diferencias regionales, en todas partes se dio una mejora en la provisión de servicios públicos. Más allá de los cambios que se venían dando, los rasgos excluyentes de la clase dirigente se hicieron cada vez más evidentes provocando nuevas jerarquías y mayores desigualdades socioeconómicas y políticas. Así, tanto por sus éxitos como por sus limitaciones, ya en el siglo XX, la utopía del progreso terminó planteando los siguientes desafíos: cómo hacer una vida pública más participativa y respetuosa de la cultura política popular y cómo construir una sociedad más igualitaria.

Cabe destacar que antes de las leyes por el descanso dominical y el sábado inglés, la jornada laboral era de 14 horas al día, incluyendo el domingo, sin feriados ni licencias ni vacaciones. También se permitía el trabajo de niños y mujeres: desde los 6 años en adelante, en iguales condiciones que los varones adultos, pero con menor salario. Estas situaciones obligaron al gobierno conservador a dar algunas mejoras sociales demandas por la clase media y los sectores obreros en crecimiento. Surgieron las primeras leyes vinculadas al trabajo de la época. Pero resultaron insuficientes, y frente a las huelgas constantes, las críticas de la prensa y del ala modernista del Partido Autonomista Nacional, fue necesario reformular el sistema electoral para implementar el voto secreto, universal y obligatorio para los hombres mayores de 18 años del territorio argentino a través de la Ley Sáenz Peña Nº 8871 de 1912. Esta ley surgió ante la presión social por las mejoras laborales y por la mayor participación del pueblo en la elección de los dirigentes. Se implementó en las elecciones de 1916 resultando elegido Hipólito Yrigoyen (UCR), representante de las clases medias del país. Significó la apertura a una Argentina democrática, proceso que se verá obturado con el golpe militar de 1930.

La crisis económica mundial de 1929 tuvo un efecto devastador sobre el mundo del trabajo; cayó la actividad económica provocando el aumento desmedido de la desocupación en la mayoría de los países. Argentina no estuvo exenta; se produjeron cambios importantes y una nueva situación del movimiento obrero. Durante los primeros años de la crisis, muchas fábricas cerraron y se crearon verdaderos ejércitos de desocupados.

Esta crisis produjo la decadencia del modelo agroexportador debido al debilitamiento del mercado mundial a causa de la crisis. Los pequeños productores entraron en colapso porque no podían pagar sus préstamos bancarios, provocando un masivo éxodo de población hacia las grandes ciudades. Al no poder importar los bienes manufacturados, se decide producir localmente los bienes industriales para abastecer al mercado interno, mediante la “industrialización por sustitución de importaciones”. Se basaba en una industria que producía bienes de consumo directo, que tuvo la protección y apoyo del Estado para poder funcionar y garantizar el proceso de industrialización, que demandaba mucha mano de obra aumentando la cantidad de empleados en las fábricas, generando la migración de trabajadores del campo a las ciudades instalándose en los barrios populares o en las primeras villas o asentamientos.

La desocupación hizo que bajaran los salarios debido a la gran oferta de mano de obra y a una baja en la calidad de las condiciones de trabajo. Las escasas leyes laborales que existían a la fecha no se cumplían: aumentó la incorporación de niños y mujeres al trabajo en condiciones infrahumanas, a la vez que los sindicatos continuaban siendo perseguidos por la policía. Tal era la situación de extrema desigualdad e injusticia en la que vivían los trabajadores que Alfredo Palacios[4] recuperó en “La fatiga y sus proyecciones sociales”, las denuncias sobre la crítica situación de los trabajadores realizada por Bialet Massé en 1904.

Las vacaciones pagas como una conquista social

En Argentina, las vacaciones pagas ya presentan antecedentes importantes en la década de 1930 en un contexto de luchas obreras reclamando -entre otras cosas- mejores condiciones laborales; con la sanción de la ley 11.729, se introdujeron medidas protectoras para los trabajadores, pero alcanzaron sólo a los trabajadores del sector comercio. Las vacaciones pagas para todos los trabajadores llegarán a través del Decreto 1740/45, cuando Perón estaba a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Este decreto extendía el derecho a las vacaciones remuneradas obligatorias al conjunto de los trabajadores y empleados argentinos en relación de dependencia. Este derecho completó las conquistas de descanso dominical[5] y la del sábado inglés[6] como el derecho a las vacaciones que pocos gremios ya habían obtenido.

El derecho a un descanso se encuentra reconocido en la Constitución Nacional, cuyo artículo 14 bis, al ocuparse de la protección del trabajo en sus diversas formas, asegura a los operarios condiciones dignas y equitativas de labor, jornadas limitadas, descanso y vacaciones pagas, retribución justa, salario mínimo, vital y móvil, entre otros.

A medida que el bienestar económico se redistribuía se incorporaban nuevos estratos de la sociedad a la posibilidad de un descanso anual; a irse de vacaciones. Este hecho produjo, a la vez, cambios en la conformación de la vida familiar y comunitaria. Los estados nacionales diseñaron políticas específicas para los sectores de la población que se sumaron a la posibilidad de vacacionar. Asimismo, hay que destacar el rol de los sindicatos también en esta materia: con la construcción de hoteles y espacios reservados al disfrute del tiempo libre y el descanso de sus afiliados.

Durante los años de las dos primeras presidencias de Perón se produce lo que Pastoriza y Torre[7] denominan “democratización del bienestar”; se vuelve cada vez más relevante la cuestión del acceso al ocio y al tiempo libre. Por eso, las prácticas vacacionales fueron fomentadas mediante políticas públicas. El Estado retomó tendencias que habían sido puestas en marcha anteriormente posibilitando que las clases medias bajas y trabajadoras consuman diversidad de actividades recreativas.

El balneario de Mar del Plata en la década del ´50. Crédito: AGN

La masificación del tiempo libre representó “una nueva forma de apropiación del tiempo y del espacio”. En Argentina, el peronismo va a acentuar ese fenómeno extendiendo las conquistas laborales por las cuales los sectores populares venían luchando desde hacía décadas.

El turismo social comienza a concebirse en Córdoba[8] durante las décadas de 1930-1940; su ejemplo se ve materializado en los hoteles vacacionales de Embalse Río Tercero[9]. Otro de estos complejos vacacionales emblemáticos del turismo social que se empieza a armar en 1944 con Perón es Chapadmalal[10], en la provincia de Buenos Aires. Con los dos primeros gobiernos de Perón se expandió el turismo popular; la proliferación de hoteles sindicales en la Costa Atlántica y en Córdoba son signos de ese proceso. En ese contexto de grandes cambios sociales, Mar del Plata comenzó a recibir a las familias obreras y a las clases medias, proceso que alcanzaría su esplendor en los años ‘60 y ‘70. Según Elisa Pastoriza[11] “La retórica justicialista era rotunda en un punto: no había barreras para el acceso de los trabajadores a estos bienes, hasta ahora, afirmaban, vedados”. Ello produjo un proceso de “fuga” de las clases altas hacia otros balnearios más exclusivos (Pinamar, Ostende o Punta del Este en Uruguay).

Complejo Hotelero en Embalse Río Tercero, Córdoba. Crédito: @córdobadeantaño

Pastoriza[12], señala que “el programa del ocio peronista consolidó líneas ya iniciadas, poniendo en marcha el diseño de un proyecto de Turismo Social asentado en la concepción de las vacaciones como una conquista simbólica asociada al Derecho al Descanso y que la retórica justicialista destinaba a los trabajadores en un discurso fuertemente obrerista”. Desde 1946 en adelante, el turismo ya no tenía restricciones.

El esparcimiento en los lugares de veraneo como programa del uso del tiempo libre figuró en el programa del peronismo con los planes de vacaciones y excursiones populares. El proyecto abarcó desde áreas tuteladas por Parques Nacionales hasta los lugares elegidos por las élites y clases medias. El peronismo promovió el turismo social; basado en un perfil nacionalista. Se buscaba ensanchar el horizonte particular de los ciudadanos para ampliarlo al país, incentivando la idea de Nación. El Estado fijaba su interés en que la población conociera y se apropiara (se “sientan dueños”) de la República mediante el conocimiento de las regiones turísticas. Hubo mejoras en la infraestructura vial y se popularizaron los servicios de trenes (en 1950 se inaugurará la “Clase Turista”). El desarrollo de los medios de comunicación y transporte “acortaron” el tiempo y las distancias. Se multiplicaron las rutas, se fortaleció la red ferroviaria y se generalizó el uso del automóvil; a todos estos cambios también se agregaría la masificación del uso del transporte aéreo.

Todo esto se dio en un contexto de ampliación de derechos a sectores medios y obreros y el ascenso social de los trabajadores que incluía vacaciones pagas, beneficios a través de estatutos y convenios colectivos de trabajo y el desarrollo de infraestructura turística por parte del Estado y los sindicatos, que compraron viejos hoteles y construyeron otros. Las vacaciones se volverían masivas, expresión de la movilidad social y manifestación de derechos adquiridos. Las vacaciones constituyen un derecho social que genera condiciones de mayor igualdad entre los trabajadores permitiéndoles recuperarse del desgaste fisiológico y psicológico que implica el trabajo cotidiano.

Notas al pie:
[1] Fue fundada en 1874 por Patricio Peralta Ramos; la llegada del Ferrocarril del Sud (1886) y la inauguración del Bristol Hotel (1888) hicieron de esa ciudad, el sitio predilecto de las clases altas. A fines del siglo XIX, las clases altas elegirán las playas marplatenses como descanso: los balnearios eran una copia de los balnearios franceses e ingleses, como Bristol, Biarritz o los de la Costa Azul. Las vacaciones en el mar se convertían en una marca de identidad, de estatus social y en sinónimo de descanso y esparcimiento para unos pocos.
[2] A fines del siglo XIX, en Mendoza se promovían los baños termales en zonas cordilleranas. Se trasladaban prácticas europeas, que de las zonas termales luego se trasladan al mar destacando su carácter curativo y su paisaje. El ferrocarril fue democratizador; comenzamos a tener destinos para vacaciones gracias a los trenes. A la creación de Mar del Plata como balneario, se suman Córdoba y Mendoza. En la década de 1930 se agregará Bariloche, convirtiéndose en un centro turístico de élite como los centros europeos de montaña. Ello impulsa un gran desarrollo en infraestructura: ferrocarril, rutas, caminos internos y planes urbanos.
[3] Ese bien patrimonial de las clases altas comienza a ser disfrutado por el conjunto de la sociedad. Mar del Plata se volverá en una meta para el resto de los sectores sociales que accederán durante el siglo XX; constituyéndose en muestra del proceso de democratización.
[4] Palacios, A. (1922), La fatiga y sus proyecciones sociales (investigaciones de laboratorio en los talleres del Estado, Talleres Gráficos Argentinos, Buenos Aires.
[5] Se estableció mediante la Ley 4661 de 1905 y fue impulsada por Alfredo Palacios y Joaquín V. González. Ver Infoleg: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma.do?id=286099. Publicación del Boletín Oficial en: https://www.aecrosario.org.ar/wp-content/uploads/2015/09/Ley.04661.Debate.Descanso.jpg
[6] En Argentina, el sábado inglés se estableció por Ley 11640 de 1932, gracias a una potente lucha impulsada por la Confederación Gral. de Empleados de Comercio. Ver http://www.saij.gob.ar/legislacion/ley-nacional-11640.htm
[7] Pastoriza, E., y Torre, J.C. (2002), “La democratización del bienestar”, en J.C. Torre (dir.), Los años peronistas, Sudamericana, Buenos Aires.
[8] Durante los años treinta, se implementaron políticas oficiales y civiles que propiciaron el turismo de sectores sociales diferentes a las clases altas. Las sierras cordobesas, que concentraban cuestiones asociadas al ocio, fueron donde comenzaron a instalarse las primeras colonias de vacaciones, complejos recreacionales y hoteles sindicales en Argentina. (en 1918, los estados provincial y nacional, empresas ferroviarias, asociaciones del automóvil, católicas y gremiales, alentaron y estimularon experimentos vacacionales).
[9] Se creó en 1937 y se destinó a empleados estatales nacionales. Tuvo que ver con la construcción del dique del río Tercero, en el Valle de Calamuchita, a orillas del lago artificial Embalse.
[10] Surge como centro recreacional para empleados estatales con el gobierno del golpe de 1943; será Perón quien promoverá su alcance a trabajadores de todo el país. Para llevar adelante este proyecto de “la ciudad balnearia de Chapadmalal”, Perón y Pistarini firman un decreto de expropiación de 600 hectáreas de la estancia Santa Isabel perteneciente a la familia Martínez de Hoz. Uno de los emprendimientos más significativos, material y simbólico, fue el complejo turístico de Chapadmalal, destinado al turismo social y a albergar a empleados públicos, que luego se extendió al conjunto de los trabajadores del país.
[11] Pastoriza, E. (2011), La conquista de las vacaciones. Breve historia del turismo en la Argentina, Edhasa, Buenos Aires.
[12] Pastoriza, E. (2008), “El turismo social en la Argentina durante el primer peronismo. Mar del Plata, la conquista de las vacaciones y los nuevos rituales obreros, 1943-1955”, Nuevo Mundo, Nuevos Mundos [En línea], Debates. URL: http://nuevomundo.revues.org/index36472.html